Dónde llevar a alguien a comer si estás aquí por trabajo, y las reglas de la mesa que se dan por sabidas
En Japón la comida de trabajo no es un trámite: es donde se construye la relación, y muchas veces es donde de verdad se dice lo que no se dijo en la reunión. Elegir mal el sitio se nota.
Cómo se elige el sitio, por orden de importancia:
- Pregunta a tu contraparte qué le apetece, y hazlo con opciones cerradas. «¿Prefieres cocina japonesa o algo más informal?» funciona; «elige tú» pone al otro en un compromiso.
- Reserva tú, con antelación y confirmando el número exacto de personas. Aparecer con uno más de los reservados es un problema real en comedores de ocho plazas.
- Reserva reservado o mesa aparte si vais a hablar de algo. El comedor abierto japonés está callado y se oye todo.
- Y comprueba cómo se sienta la gente en ese sitio. Hay comedores con el suelo elevado en los que se come sin zapatos y sentado en el suelo: si alguien de la mesa no puede o no quiere, es un mal trago evitable. Pregunta al reservar si hay mesa con hueco para las piernas.
Dónde, según qué sea la comida:
- Comida de mediodía rápida y con gente: las plantas de restaurantes de los edificios de oficinas y los sótanos de los grandes almacenes. Formal sin ser solemne.
- Cena de relación: cocina japonesa por pasos, en comedor pequeño y tranquilo. Es la que se recuerda.
- Cena informal con equipo: taberna japonesa. Es donde se rompe el hielo de verdad, y está bien que sea así.
- Y si estás en Osaka y la cosa es distendida, la comida de plancha y las barras de pie funcionan muy bien: la ciudad entera está orgullosa de comer así y llevar a alguien ahí se lee como un gesto, no como un ahorro.
Las reglas de la mesa que se dan por sabidas y nadie te va a explicar:
- No se sirve uno mismo la bebida: se sirve al otro y el otro te sirve a ti. Estar pendiente del vaso del de al lado es la mitad del asunto.
- Se espera al brindis para el primer trago. Aunque lleves diez minutos con el vaso delante.
- La cuenta la paga quien invita, y se paga sin discusión y sin teatro. Discutir la cuenta en la mesa incomoda.
- No se deja propina. En ningún caso.
- Los palillos no se clavan en el arroz ni se pasa comida de palillo a palillo. Las dos cosas tienen que ver con un funeral.
- Y el teléfono, boca abajo y en silencio. Contestar una llamada en la mesa es peor visto aquí que en casi cualquier otro sitio.
Una cosa más, práctica: si tienes alergias o no comes algo, dilo al reservar y no en la mesa. Y ten en cuenta que la cocina japonesa usa mucho el caldo, y ese caldo puede llevar pescado, como el bonito, aunque el plato parezca de verdura: lo advierte la Agencia de Turismo de Japón a los propios restaurantes. El bloque de antes de salir de este destino lo cuenta con detalle.