Si aprieta el calor: París no está preparada y hay que cambiar el horario
París tiene episodios de calor fuerte en julio y agosto, y el problema no es la temperatura en sí: es que la ciudad no está construida para ello. Piedra y zinc que acumulan calor, poquísimo aire acondicionado en alojamientos, comercios y buena parte del metro, y calles estrechas sin sombra.
Lo que hay que cambiar, que es el horario y no el plan:
- Fuera de casa antes de las 9:00. La primera hora es la buena para todo lo que sea calle: monumentos por fuera, barrios, mercados, miradores.
- De 13:00 a 17:00, a cubierto. Museo grande, pasajes, piscina, cine, siesta. Es lo que pide el Ayuntamiento en los episodios de calor fuerte: evitar los esfuerzos y las salidas en las horas más calurosas.
- A partir de las 18:00 la ciudad revive y sigue habiendo luz hasta casi las diez de la noche. La tarde larga es el mejor rato del verano parisino.
Dónde refrescarse de verdad:
- Los dos bosques de los extremos este y oeste, y los grandes parques del norte: hay sombra de árbol alto, que es la única que funciona.
- Las piscinas municipales, incluida una que flota sobre el propio río, por unos cinco euros.
- Los puntos de baño habilitados en el Sena, gratuitos. El verano de 2026 hubo tres -en el bras Marie, en Grenelle y en Bercy-, del 4 de julio al 30 de agosto. El Ayuntamiento decide cada día si abren, con bandera verde o roja, según los análisis del agua, el caudal y la lluvia: un chaparrón puede cerrarlos de 24 a 36 horas aunque el agua siga dentro de norma. Míralo en su mapa antes de ir, y fuera de esas zonas bañarse está prohibido.
- Las iglesias y los demás «lugares frescos» del mapa municipal: el Ayuntamiento tiene localizados más de 1.400 -jardines, iglesias, equipamientos municipales, nebulizadores- y los publica en un mapa.
- Las fuentes de agua potable repartidas por las calles y los parques: llena la botella. Eau de Paris, el servicio municipal de aguas, mantiene unas 1.300 y habla de «une eau gratuite, sûre»; el Ayuntamiento recuerda que el agua de París cumple los 56 parámetros de potabilidad del Código de Salud Pública francés. Del grifo también se bebe.
Práctico y no negociable: botella de agua siempre encima, gorra, y comprueba antes de reservar si tu alojamiento tiene aire acondicionado o al menos ventilador - muchísimos edificios antiguos no tienen ni una cosa ni la otra, y una noche a 28 grados bajo un tejado de zinc arruina el día siguiente.
Con niños pequeños y con personas mayores, el calor pesa más. Santé publique France, la agencia de salud pública francesa, pone a los mayores, a los bebés y a las embarazadas entre quienes corren más riesgo, y explica que los mecanismos con que el cuerpo se defiende del calor «fonctionnent moins bien chez les personnes âgées et chez les très jeunes enfants». Eau de Paris pide que ellos, sobre todo, beban con regularidad antes de tener sed. Si hay aviso de calor, reduce el plan a la mitad sin discutirlo.