Cata de quesos y vinos: dos horas y dejas de pedir a ciegas para siempre
Francia tiene más de mil quesos y una carta de vinos que asusta. Dos horas bien invertidas al principio del viaje hacen que el resto de comidas se pidan con criterio en vez de por señalar.
Qué es. Sesiones para grupos pequeños en bodegas, queserías o bares de vinos, de 90 a 120 minutos, con cinco o seis quesos de familias distintas -de pasta blanda con corteza florecida, de corteza lavada, de cabra, azules, de pasta dura de montaña- y cuatro o cinco vinos para emparejar. Las hay en francés, en inglés y algunas en español.
Qué te llevas de verdad:
- El orden: se cata de más suave a más fuerte, y por qué.
- Qué es una denominación de origen en queso y por qué el mismo nombre puede costar el doble o la mitad.
- La regla que rompe el tópico: con la mayoría de quesos funciona mejor un vino blanco que un tinto. El tinto potente arrasa el queso suave y choca con el azul. Es lo que más sorprende a los españoles.
- Cómo pedir en una quesería: decir para cuándo lo quieres, para cuánta gente, y dejarte aconsejar. Te lo eligen en su punto.
Precio: ~40-65 € por persona estimado según el sitio y lo que se abra.
Se reserva con días de antelación y suelen ser en horario de tarde (17:00-19:00) o de noche.
Encaja bien en un viaje de trabajo: es de las pocas actividades que funciona con clientes o compañeros, dura poco, no exige estar en forma y da conversación para toda la cena.
Aviso práctico: avisa al reservar si hay embarazo, intolerancia a la lactosa o alguien que no bebe alcohol. Casi todos adaptan la sesión, pero hay que decirlo antes.