Bici pública, patinete y andar: lo que de verdad se hace en el centro
París es una ciudad andable. El centro histórico cabe en un rectángulo de unos 6 por 4 kilómetros y casi todo lo que uno quiere ver está dentro. Muchos trayectos que el mapa te resuelve con dos transbordos se hacen en veinte minutos a pie, y andando es como aparecen los sitios que no ibas buscando.
Bici pública. Hay sistema de préstamo con estaciones cada pocas calles, con bicis mecánicas y eléctricas, y se contrata desde la aplicación con la tarjeta: hay pases de un día, de varios días y por trayecto. Las eléctricas cuestan más por minuto y compensan en el norte, que tiene cuestas de verdad.
La ciudad ha construido cientos de kilómetros de carril bici en pocos años y ha peatonalizado los muelles centrales, así que el eje del río se recorre sin cruzarse con un coche. Si no has montado en ciudad, quédate en el río.
Reglas que evitan multas: casco obligatorio para menores de 12 años, prohibido circular por la acera, luces de noche, y nunca dos personas en una bici. Los semáforos se respetan aunque veas a media ciudad no hacerlo.
Patinetes eléctricos, y esto es importante porque la información antigua engaña: París retiró los patinetes eléctricos de alquiler de sus calles. Ya no hay flotas de alquiler por la ciudad. Los patinetes privados sí circulan, con sus reglas y su edad mínima. Si has leído en una guía que se alquilan por la calle, esa guía está desactualizada - compruébalo antes de contar con ello.
Andar, en datos prácticos: un día normal de visita en París son entre 12.000 y 18.000 pasos. Calzado cerrado y cómodo, con suela; nada de tacón ni de zapato nuevo, porque medio centro es adoquín irregular y los muelles son piedra. Y hay pendientes de verdad en Montmartre, Belleville y el Barrio Latino, que en el plano no se ven.
Aseos públicos: hay cabinas automáticas gratuitas repartidas por las calles y aseos en parques y grandes almacenes.