Los 10 destinos abiertos

París · 6 apartados

Dónde comer en París

Zonas, no reservas. Qué se come en cada barrio, a qué hora y qué esperar del precio - para que elijas tú cuando estés delante.

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Barrio Latino y Saint-Germain: la trampa de la calle bonita y dónde está lo bueno

Aquí conviven la peor y la mejor comida del centro, a veces en la misma manzana. La diferencia se aprende en dos minutos.

La trampa, primero, porque es enorme. Las calles peatonales estrechas que bajan hacia el río, entre la plaza de la iglesia grande y los muelles, son el mayor concentrado de menús turísticos de París: cartas en seis idiomas, expositores de marisco en la puerta, camareros que te llaman en español, y «menú 19 € tres platos». Es comida congelada y recalentada. La zona es preciosa y por eso funciona. Pasear por ahí, sí; comer, no.

Dónde está lo bueno, en tres frentes:

  • La calle en cuesta del mercado, subiendo desde el río hacia el sur. La parte alta -la de arriba del todo- es de vecinos: bistrós pequeños, quesería, panadería con cola, frutería. Ahí se come de verdad.
  • Las calles interiores de Saint-Germain, hacia el oeste y lejos del bulevar: bistrós clásicos con mantel de papel, pizarra y menú de mediodía de 20-28 € estimado.
  • La zona alrededor de la universidad y del Panteón: comida de estudiante, buena y barata, con mucha cocina del mundo. Se come por 10-15 € estimado.

Los cafés históricos de la esquina de Saint-Germain son parte de la historia literaria de Europa y cobran esa historia: un café cuesta ahí tres o cuatro veces lo normal. Es legítimo pagarlo una vez por sentarse donde se sentaron; comer allí es otra decisión.

La regla de oro de todo París, que aquí salva más que en ningún sitio: si el sitio tiene carta en varios idiomas con fotos, si alguien te llama desde la puerta o si está lleno solo de gente con mochila y plano, sigue andando. Si tiene pizarra manuscrita, carta corta y clientela hablando francés, entra.

Y a mediodía entre semana, siempre el menú del día: es la misma cocina que la carta de noche a la mitad de precio.

El este: donde come el París que vive aquí, y donde el dinero rinde

Si solo vas a hacer caso a un bloque de comer de este plan, que sea este. El este de París -el canal, la Bastilla, Belleville, Ménilmontant y el distrito 11- es donde está la cocina joven de la ciudad y donde una comida buena no cuesta lo que en el centro.

Qué hay:

  • Bistrós de nueva ola. Cocineros que se han formado en casas grandes y han abierto su local de treinta cubiertos, con carta corta que cambia cada semana según el mercado. Menú de mediodía 22-30 € estimado; cena 40-60 € estimado. Es la mejor relación calidad-precio de París y es lo que la gente de aquí considera «salir a cenar».
  • Belleville, que es barrio de inmigración de siempre: el barrio chino del noreste con sopas y raviolis al vapor por muy poco, cocina del norte de África, tunecina y kurda. Se come por 10-18 € estimado.
  • La orilla del canal, con locales de tapear, cervecerías y sitios de brunch, y una costumbre local: comprar algo y sentarse en el borde del agua con los pies colgando. Los domingos y algunas tardes las calzadas laterales cierran al tráfico y el canal se convierte en el salón del barrio.
  • Los mercados cubiertos del este, que abren casi a diario y tienen puestos de comida caliente dentro.

La contrapartida, dicha sin adornos: los sitios buenos son pequeños y se llenan. Reserva con cuatro o cinco días para la cena de un viernes o un sábado; muchos solo aceptan reserva por internet y algunos no reservan y hay que ir pronto o esperar en la barra.

Cierres: aquí también domingo noche y lunes cierran muchos. Los que abren domingo suelen estar junto al canal.

El este es más popular y menos pulido que el centro. De noche está vivo y transitado. Es información para decidir cómo te mueves, no una promesa de seguridad.

Comer trabajando: los barrios de oficinas, las estaciones y la hora que manda

Comer bien en un viaje de trabajo en París es fácil si se entiende una sola cosa: aquí se come a la hora y en dos horas no se come, se come en una y media.

La hora, que es lo que rompe los planes de un español: el servicio de mediodía va de 12:00 a 14:00 y a las 14:15 la cocina está cerrada. A las 12:45 hay cola en todo el barrio de oficinas. O reservas, o vas a las 12:00, o comes de pie.

El eje clásico del oeste (distritos 8 y 9, Ópera, Campos Elíseos). Bistrós clásicos con mantel, brasseries grandes y menú de mediodía de 25-35 € estimado. Es la zona de la comida de trabajo formal y hay que reservar con días: los buenos los llenan los que trabajan allí, todos los días. Una calle detrás de la avenida principal el precio cae un tercio.

La Défense. El centro comercial subterráneo que atraviesa el barrio tiene decenas de sitios para comer rápido y decente, supermercado y cadenas de ensalada y bocadillo. Los restaurantes de mesa de las torres son caros y de menú fijo. Come antes de las 12:30 o después de las 13:30. Es un barrio que se vacía por completo el fin de semana: en sábado, aquí no hay nada.

El sureste (distrito 13 y la ribera, la zona de las startups). Ambiente informal, cocina asiática excelente y muy barata en el barrio chino, antiguos almacenes junto al río reconvertidos, y mucho sitio de mediodía por 12-18 € estimado. Si tu reunión es aquí, has tenido suerte.

Las estaciones. Todas las grandes tienen zona de restauración decente y algunas conservan un restaurante histórico en el propio edificio, con techos pintados, que es una comida memorable a precio alto. Útil si tienes dos horas antes de un tren.

Y lo que hay que saber para la comida de trabajo: los primeros veinte minutos son conversación, el asunto entra con el plato principal, y cuando llega el café quedan quince minutos. El servicio tiene que ir incluido en la cuenta y la propina es siempre voluntaria, como explica la DGCCRF, el organismo de consumo francés.

Comer en el Marais: la judería, el falafel y por qué el domingo importa

Es la zona donde mejor se come del centro histórico, y la única del centro que abre casi entera en domingo, cosa rarísima en Francia. Si tu viaje incluye un domingo, este es el barrio.

Lo que hay que probar. La calle central de la judería vive de un sándwich de falafel que se come de pie, con cola desde antes de abrir: berenjena frita, col lombarda, salsa picante y garbanzo. Entre 8 y 12 € estimado y es una comida entera. Al lado hay panaderías judías centroeuropeas con pastelería de amapola y de queso.

Para sentarse. El barrio está lleno de bistrós pequeños en calles de una sola dirección: se reconoce el bueno porque tiene pizarra escrita a mano que cambia cada día y ocho o diez mesas, no cincuenta. Menú del mediodía entre semana: 18-26 € estimado. De noche, a la carta, cuenta 35-50 € por persona estimado con una copa.

El barrio tiene además la mejor concentración de bares de vinos naturales de París, donde se pide por copas y se cena de tabla de embutido y queso por bastante menos que un restaurante.

Dónde NO comer, dicho claro: las calles que salen directamente a la plaza de los Vosgos y las que rodean el ayuntamiento tienen carta plastificada con fotos, camarero en la puerta llamándote y menú en cinco idiomas. Esos tres signos juntos significan siempre lo mismo. Métete una calle hacia dentro y el precio baja un tercio y la comida sube dos.

Horarios, que aquí no se negocian: se come de 12:00 a 14:00 y se cena de 19:30 a 22:00. Fuera de esas franjas, la cocina está cerrada aunque el local esté abierto. Muchos bistrós cierran domingo noche y lunes entero.

Reserva con dos o tres días para la cena en cualquier sitio que te haya gustado.

Montmartre: comer arriba es caro y regular; la solución está cuesta abajo

En lo alto de Montmartre no se come bien. Alrededor de la plaza de los pintores y de la basílica, todo son terrazas con carta ilustrada y precio de mirador. No es una opinión: es lo que pasa cuando un barrio recibe ese número de visitantes al día.

La solución es geográfica y son cinco minutos: bajar.

El barrio de Abbesses, justo debajo de la colina, es donde vive y come la gente de Montmartre: calles con panaderías con cola de vecinos, bistrós de ocho mesas, queserías y una plaza con terrazas normales. Menú de mediodía 18-24 € estimado; cena a la carta 30-45 € estimado.

La calle de los Mártires, que baja recta hacia el sur, es una de las mejores calles de comida de París: pastelería, chocolatería, quesería, carnicería, pescadería y bodega, una detrás de otra, más bistrós pequeños entre medias. Es la calle donde hacer la compra del picnic.

Más al este, hacia el norte del distrito 10, hay cocina joven y africana y de Oriente Medio, muy buena y muy barata.

El desayuno, que aquí es un plan en sí: cruasán y pan de chocolate recién hechos en cualquier panadería de Abbesses, café solo de pie en la barra, 4-6 € estimado los tres. Cómo saber si la panadería es buena antes de entrar: hay cola de vecinos a las ocho de la mañana.

Excepción honesta a lo de arriba: en lo alto quedan dos o tres locales de barrio de toda la vida, en las calles traseras del norte y del oeste, que se reconocen porque no tienen terraza en la plaza y porque dentro hay gente mayor del barrio. Si te topas con uno, entra.

Aviso práctico: la colina se sube y se baja andando. Con reserva de cena arriba y alojamiento abajo, cuenta veinte minutos de cuesta.

Alrededor de la torre: la peor zona de París para comer, y qué hacer

Este bloque es un aviso, no una recomendación. Las calles inmediatamente alrededor de la Torre Eiffel, del Trocadéro y del Campo de Marte son, con diferencia, donde peor y más caro se come de París. No es mala suerte: es un barrio residencial caro con un flujo enorme de gente que solo pasa una vez y no va a volver a quejarse.

Lo que te vas a encontrar: cartas con fotos, ensalada César a 22 €, crepe en la calle a 9 €, y terrazas con vistas donde la vista se paga en el plato. Un café frente al monumento puede costar el triple que dos calles más allá.

Las tres salidas, por orden de calidad:

1. La mejor: el picnic. Compra pan, queso, embutido y fruta en las calles comerciales del sur -hay mercado de barrio varios días por semana y una calle peatonal de tiendas de boca a diez minutos andando- y come en el Campo de Marte, con la torre delante. 12-15 € por persona estimado, y es mejor plan que cualquier restaurante de la zona.

2. Andar hacia el sur o el este, tres o cuatro calles. En cuanto te alejas del perímetro del monumento, aparecen los bistrós de barrio de un distrito acomodado: caros pero honestos, con menú de mediodía de 24-32 € estimado. Cerca de la explanada de los Inválidos y de la escuela militar hay varias calles así.

3. Cruzar el río. El barrio del otro lado tiene mercados cubiertos y calles comerciales, y se come normal.

Si aun así quieres comer con vistas, hazlo sabiendo el precio y elige la comida en vez de la cena: el menú de mediodía existe también aquí y es la mitad.

Y una cosa que sí merece la pena en la zona: los restaurantes de los museos cercanos -el del muelle con jardín salvaje, el de la colina de enfrente- tienen terrazas con vista, cocina decente y precio de museo, que es alto pero no absurdo. Se puede entrar a la terraza sin visitar el museo en algunos casos: compruébalo.

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