Comprar textil sin que te la den: cómo se nota la alpaca de verdad, y por qué el precio bajo lo dice todo
Vas a comprar textil. Todo el mundo lo hace, se compra en las tres zonas del viaje y es de las pocas cosas que vale la pena traerse de aquí. El problema es que el mercado está lleno de producto que se vende como lo que no es, y la diferencia de precio entre lo bueno y lo falso puede ser de diez veces.
Lo primero: qué es cada cosa.
- Alpaca. Fibra de alpaca adulta. Suave, cálida, ligera, con brillo mate. Buena de verdad.
- Baby alpaca. No es de cría: es la primera esquila y la fibra más fina del animal, venga de donde venga. Es lo mejor y lo más caro. Y es lo que pone en el ochenta por ciento de los puestos de un mercado turístico, lo cual es imposible.
- Acrílico, o mezcla. Es lo que hay detrás de casi todo lo barato. No tiene nada de malo como prenda; lo que está mal es pagarlo como alpaca.
Cómo se nota, con las manos y en treinta segundos:
- Tacto. La alpaca es suave pero no resbala. El acrílico resbala y chirría un poco entre los dedos.
- Temperatura. La fibra natural está fresca al tocarla y se calienta con la mano. El sintético está a temperatura ambiente desde el principio.
- Peso. La alpaca abriga mucho pesando poco. Si abriga y pesa, hay mezcla.
- Brillo. Brillo mate, natural, irregular. Un brillo uniforme y plastificado es sintético.
- Y el precio. Una prenda de baby alpaca no puede costar lo que cuesta una camiseta. Si el precio es demasiado bueno, la respuesta ya la tienes.
Dónde se compra mejor:
- En un taller o una cooperativa donde veas trabajar, sobre todo en los pueblos de tejido del valle. Se paga algo más y sabes lo que llevas.
- En tiendas que etiquetan composición y porcentaje. Que haya etiqueta ya es una señal.
- Y en los mercados, con la mano y sin prisa. Se puede comprar muy bien: solo hay que dejar de creerse la etiqueta y creerse los dedos.
Dos cosas que no se compran, y esto no es consejo, es ley: nada de pieza arqueológica ni de textil antiguo -sacar patrimonio cultural de Perú es delito y se controla en el aeropuerto- y nada de producto hecho con especies protegidas.
Y el regateo: existe, es normal en mercado y no lo es en tienda con precio marcado. Se hace con una sonrisa, se hace una vez y se acepta el resultado. Regatear a la baja el trabajo de semanas de alguien por el equivalente a un café no es negociar: es otra cosa.