Comprar en el norte: qué merece la pena y cómo se regatea aquí
El norte no es Marrakech y eso cambia las dos cosas: qué se compra y cómo.
Lo que de verdad es de aquí: las mantas y tejidos rifeños de rayas rojas y blancas (Tetuán y los souks de montaña), la taracea y la madera de Tetuán, el cuero de curtido tradicional, la cerámica de Tetuán y Tánger con su gama de verdes y azules, y las hierbas y especias a peso de mercado. En Chefchaouen, los tejidos de lana de montaña y el jabón de aceite.
Lo que no compensa: las alfombras del sur y los artículos de latón que se venden igual en todas las medinas del país - ahí pagas la plaza, no el producto.
El regateo aquí es corto. En Tetuán y Asilah los precios de partida ya son de barrio: la horquilla real es del 10-20%, no del 50% del zoco turístico. Insistir más allá se lee como falta de respeto y no consigue nada. En Tánger y Chefchaouen, donde hay más visitante, el margen es algo mayor.
Las tres reglas que evitan el 90% de los disgustos: pregunta el precio antes de que te enseñen nada, no toques lo que no piensas comprar, y si te dan un precio y lo aceptas, la compra está hecha - retirarse después es lo único que aquí se considera grosero de verdad.
Y lo práctico: si es voluminoso, pregunta por el envío antes de cerrar el precio.