Comida de calle y té: cómo funciona, en todo el norte
Vale para las cinco ciudades.
Lo que hay en todas partes: zumo de naranja recién exprimido, bocadillos de tortilla o de carne picada, brochetas a la brasa, caracoles en caldo en los puestos de la tarde, y frutos secos y dátiles por peso. Y lo que dice de todo ello la fuente oficial: el Ministerio de Asuntos Exteriores avisa de que «los puestos ambulantes donde se sirven comidas y aquellos situados al borde de las carreteras no son recomendables».
El té con hierbabuena no es una bebida, es una forma de estar. Se sirve muy dulce; si lo quieres menos, se pide al hacer el pedido, no después. Y si alguien te invita a un té en su tienda, aceptarlo no te obliga a comprar nada - pero sí a quedarte un rato y conversar, que es el trato.
Reglas de estómago, con su fuente. El Ministerio pide «extremar las medidas de higiene, prestando atención a la comida (lavando bien las frutas por ejemplo), bebida (agua embotellada fuera de las grandes ciudades) y alojamiento», y añade que «en verano es preferible evitar el consumo de ensaladas». Y el CDC estadounidense, para los sitios donde no se conoce la higiene:
- Agua de botella precintada, que nadie haya abierto antes, y bebidas sin hielo si no sabes con qué agua se ha hecho.
- Fruta que peles tú.
- Ni ensaladas ni verdura cruda, ni zumos sin pasteurizar.
- Comida bien hecha y servida caliente, que es la más segura.
Propinas: unos dírhams al camarero y redondear al alza en el taxi. No hace falta más y nadie espera porcentajes.