Si aprieta el calor: Roma en julio es dura y hay que cambiar el horario
En Roma el calor de verano no es un matiz, es la condición del viaje. Según la ficha climatológica de la Organización Meteorológica Mundial (estación de Roma Fiumicino, medias de 1971 a 2000), las máximas medias son de 30,3 grados en julio y 30,6 en agosto, y en episodios de calor se pasa holgadamente de ahí. La ciudad es de piedra, travertino y adoquín, que acumulan calor y lo devuelven por la noche.
Y los sitios más famosos son los peores: el Foro y el Palatino no tienen sombra, las gradas altas del Coliseo tampoco, la Vía Apia son kilómetros al sol y las Termas de Caracalla son campo abierto. A mediodía en julio, eso no es una visita: es un riesgo.
Lo que hay que cambiar es el horario, no el plan:
- Fuera antes de las 8:30. La primera hora es la buena para todo lo de exterior, y además está vacío.
- De 11:00 a 18:00, a cubierto o a la sombra. Es la franja en la que el Ministerio de Salud italiano pide, durante una ola de calor, «evitare l'esposizione diretta al sole». Museos, iglesias, subterráneos, comida larga, siesta.
- A partir de las 18:00 la ciudad revive y hay luz hasta tarde. La tarde-noche romana de verano es el mejor rato del día.
Dónde refrescarse de verdad:
- Los subterráneos: las catacumbas, San Clemente, la Domus Aurea. Bajo tierra se está fresco, y en agosto es un alivio físico.
- Las iglesias. Son los interiores más frescos y más accesibles de la ciudad, están por todas partes y son gratis. Entrar diez minutos a una iglesia es el aire acondicionado de Roma.
- Villa Borghese, Villa Ada y el Janículo, que tienen sombra de pino alto, que es la única que funciona.
- Villa d'Este en Tívoli, un jardín entero de fuentes en la montaña.
- La playa, en la misma línea de tren que Ostia Antica y dentro del municipio.
El agua, que aquí es la clave y es gratis: hay fuentes de hierro por toda la ciudad -los nasoni- que, según Turismo Roma, la web turística del Ayuntamiento, dan «acqua potabile gratuita», fresca porque corre sin parar. Lleva botella y llénala constantemente. El Ministerio de Salud italiano pide, con calor, beber mucha agua, «almeno 1 litro e mezzo al giorno», y evitar el alcohol; con epilepsia o una enfermedad del corazón, del riñón o del hígado, pregunta antes a tu médico cuánto beber, porque ahí el exceso de líquidos está contraindicado.
Y comprueba antes de reservar si tu alojamiento tiene aire acondicionado. Muchos edificios antiguos del centro no lo tienen, y una noche a 28 grados arruina el día siguiente.
Con niños pequeños y personas mayores, el calor pesa más: el Ministerio de Salud italiano pone entre los más expuestos a las personas mayores, los bebés y los niños, las embarazadas y quien tiene una enfermedad crónica. Si hay aviso de calor -el Ministerio publica en verano, de lunes a viernes, un boletín de olas de calor para 27 ciudades, Roma entre ellas, también en su aplicación «Caldo e salute»-, reduce el plan a la mitad sin discutirlo: gorra, sombra y una sola visita por franja.