A pie es la respuesta - y por qué no debes alquilar coche
Roma se anda, y andando es como funciona. El centro histórico cabe en un rectángulo de unos cuatro por tres kilómetros y casi todo lo que uno quiere ver está dentro. Muchos trayectos que el mapa resuelve con dos autobuses se hacen en veinte minutos a pie, y por el camino aparecen la mitad de las cosas buenas.
El calzado no es un detalle, es la decisión práctica más importante del viaje. Un día normal en Roma son entre 15.000 y 20.000 pasos sobre sampietrini: adoquines pequeños de basalto, redondeados, con juntas anchas y muy irregulares. Resbalan con lluvia y castigan el tobillo.
Nada de tacón, nada de suela fina y nada de zapato nuevo. Calzado cerrado, cómodo y ya usado. Y la maleta de ruedas por el adoquín es un suplicio - tenlo en cuenta al elegir alojamiento y al ir a la estación.
Y hay cuestas. Roma tiene siete colinas y no es un chiste: el Aventino, el Janículo, el Quirinal y Monti suben de verdad y en el plano no se ven.
El agua es gratis. Hay fuentes de hierro por toda la ciudad -los nasoni, con su caño curvado- que, según Turismo Roma, la web turística del Ayuntamiento, dan «acqua potabile gratuita»: la misma que llega a las casas, y siempre fresca porque corre sin parar. Lleva botella y llénala: en verano ahorra dinero y evita un disgusto. Y el truco para beber: si tapas con el dedo la salida de abajo, el agua sale hacia arriba por un agujero del caño. Es justo lo que pide el reglamento de policía urbana, que prohíbe poner la boca en el caño y permite beber «utilizzando l'apposito foro».
Bici y patinete: hay sistemas de alquiler por aplicación. Sé honesto contigo mismo antes de coger uno: el tráfico romano es agresivo, hay poco carril bici en el centro y el adoquín con dos ruedas es incómodo y con lluvia peligroso. Donde sí funciona la bici es en el parque de Villa Borghese y en la Vía Apia Antica, que es para lo que la recomendamos.
Y ahora lo importante: no alquiles coche
El centro de Roma es Zona de Tráfico Limitado (ZTL). Roma Servizi per la Mobilità, la agencia de movilidad del Ayuntamiento, cuenta cinco, y en todas el acceso está «riservato ai soli veicoli autorizzati, muniti di permesso, in determinati giorni e orari». La del centro histórico se cierra de 6:30 a 18:00 de lunes a viernes y de 14:00 a 18:00 los sábados, y de noche, de 23:00 a 3:00 los viernes y sábados, salvo en agosto (festivos aparte). No hay barrera: los accesos se controlan con varchi elettronici, puntos de control con videovigilancia, y no te enteras de que has entrado. Cada zona tiene su propio horario.
Si te alojas dentro de la ZTL, pregunta al alojamiento cómo gestiona el acceso de sus clientes antes de llegar en coche, no después, y que te lo diga por escrito.
Aparcar es caro y difícil, y para todas las excursiones que valen la pena -Ostia Antica, Tívoli, la Vía Apia- hay tren o autobús. En Roma el coche es un problema que se paga dos veces.
Si conduces igualmente, mira antes en la web de Roma Servizi per la Mobilità los límites y los horarios de cada ZTL de tu ruta.