Un masaje a mediodía: el mejor uso posible de las horas en las que no se puede estar en la calle
En este viaje hay cuatro o cinco horas al día en las que salir a la calle no es una opción razonable -de once a tres o cuatro, según el mes- y esas horas hay que llenarlas con algo. El masaje es la mejor respuesta que tiene este país, y está en las cuatro zonas del viaje.
Qué esperar. Lo habitual es masaje de cuerpo entero con aceite, de una hora, en cabina o en sala compartida con separación. Hay también masaje de pies, que después de un día andando por el casco antiguo o subiendo escaleras en las Montañas de Mármol es probablemente mejor idea que el de cuerpo.
Lo que hay que saber para que salga bien:
- Di la presión que quieres al empezar, y dilo otra vez a los cinco minutos si te has quedado corto. Aquí se aprieta bastante y no todo el mundo lo espera.
- Avisa de lesiones, embarazo o problemas de espalda antes de tumbarte.
- Reserva el mismo día por la mañana si es temporada alta.
- El precio se acuerda antes, y suele haber una propina esperada al final. Cuánto y cómo está en el bloque de dinero del destino.
Dónde: hay sitios en el casco antiguo, en la zona de playa, en Da Nang y en Hue. En los hoteles cuesta bastante más y no es mejor.
Cómo se elige, sin nombres: que el sitio esté limpio y ordenado, que haya lista de precios visible, que la sala esté fresca y que no te capten en la calle con insistencia. Si hay que negociar en la acera, sigue andando.
Y un aviso serio y poco agradable de dar: existen locales que ofrecen otra cosa bajo el nombre de masaje. Se distinguen fácil -insistencia en la puerta, luz roja, horario nocturno, precios raros- y no es el sitio. Si el trato se vuelve incómodo, te levantas y te vas; no hay nada que discutir.
Para quien viaja sola, los sitios con lista de precios y sala de espera a la vista son la elección obvia.